VOLVER A LA ADOLESCENCIA DESPUES DE LA SEPARACION

VOLVER A LA ADOLESCENCIA DESPUÉS DE LA SEPARACIÓN:

 

Es muy común que a los recién divorciados y divorciadas, les entren “las prisas·” por vivir la vida apasionadamente, exprimiendo cada instante como si se acabara el mundo, lo que es entendible, pues en muchos casos, es la vía de escape y liberación a su periodo anterior, un matrimonio que acaba de terminar, necesitando superarlo con una vida que le aporte diversión y placer, lo que no es algo malo siempre y cuando no descompense el resto de facetas de la vida: responsabilidades personales, familiares, económicas, laborales… etc.

 

Todo divorciado o divorciada tenderá a buscar en el futuro la felicidad de un modo diferente al que ha vivido en su matrimonio, pero no debe de ser de golpe, la felicidad no es un instante fugaz, sino el mantenimiento en el tiempo del tipo de vida que la persona realmente desea tener. Algunos divorciados y divorciadas que tal vez han estado demasiado reprimidos en sus matrimonios y no han podido desarrollarse en algunos aspectos de su vida como quisieran, vuelven a un estado similar al de los adolescentes, con una salvedad, que ya no tienen 15 años, sino 30, 40, 50 ó 60, lo que cambia mucho la situación, teniendo aspectos positivos y negativos:

 

El aspecto positivo es que al ser sobradamente mayores de edad no hay nadie que les controle y pueden actuar libremente, y uno de los aspectos negativos precisamente es ese, que dependen sólo de si mismos, y por despecho o por efecto rebote del drama sentimental, pueden cometer locuras al no tener supervisión de tercero, y estar en un estado emocional débil y cambiante como el de un adolescente.

 

Por ello, hay que tender a apoyarse en las personas de confianza y buscar el equilibrio personal en todos los aspectos para sentirse bien en primer lugar uno mismo solo, y después poder compartir la vida con una nueva pareja,, pues de volver a encontrar el amor en un contexto de vida personal inestable, tal vez podamos acabar perdiendo todo: Nuevas parejas por no “cuajar” con las mismas, fracasos profesionales por desatender las tareas o enfocarla de un modo demasiado ambicioso (en un intento de desarrollarse en el plano laboral para cubrir los vacíos de la frustración de los otros ámbitos), familiares y sociales (con perdidas de personas que desaprueban y opinan en contra de la vuelta a la actitud irresponsable e inestable propia de un adolescente).

ADOLESCENTES

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