SER AMANTE DE UN HOMBRE CASADO

SER AMANTE DE UN HOMBRE O MUJER CASADO:

 

Ser el amante o la amante de una mujer casada o un hombre casado, no es fácil, pues se debe de llevar una relación clandestina, sin que pueda ser pública, escondiendo la relación del entorno, pues realmente la otra parte, infiel, mantiene un matrimonio afianzado en todo el entorno social, de manera que el amante o la amante tiene que aceptar su papel en un segundo plano, en el que se puede desarrollar pasional y sexualmente, pero falta algo que hace que la primera opción sea su esposo o esposa, ya sea por no poder dar el paso por no querer nada más con la persona amada, o no ser capaz por cuestiones sociales o económicas.

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El amante o la amante tiene que ser una persona con las cosas claras, fuerte, para evitar sufrir al ver que la relación que tiene nuestro/a amando/a con nosotros/as y con su esposo/a, con sus amistades, familiares… etc, y tener que ser capaces de fingir indiferencia en el entorno social, tener que adaptar la relación a las posibilidades para que no se enteré la otra parte, teniendo la sensación de ser “la otra” o “el otro”, y dándole mil vueltas a la situación, a la pregunta de, ¿cuando durará?, ¿qué pasaría si se enterara?, ¿por qué no deja a su cónyuge?, mientras que una relación sea deseada se debe mantener, hasta que se sienta que realmente nos hace mal.

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